Septiembre: motivación para los autónomos

Por fin, empieza septiembre. Y sabemos que este mes es vida para los autónomos, ya que, aunque a veces pueda parecer lo contrario, la rutina es saludable y les encanta su profesión. Volver a lo que nos gusta siempre es positivo y septiembre es uno de los meses más excitantes para los freelancers. ¿Por qué?

We love September

Es hora de volver. Si te fuiste de vacaciones este verano, ya haya sido durante unos días, una semana o incluso un mes (¡vaya suerte la tuya!), septiembre suele ser el mes de la vuelta a la normalidad.

Para los padres, gracias a la vuelta al cole y a su rutina, septiembre es un mes ideal, ya que también pueden organizar sus agendas y concentrarse en sus asuntos profesionales. Por otra parte, si no tienes hijos, igualmente te encantará este mes, ya que la rutina es saludable (aunque a menudo digamos lo contrario), especialmente para los autónomos.

Septiembre y los trabajadores autónomos

De esta forma, el mes de septiembre es, aunque pueda parecer contradictorio, un mes de tranquilidad. Al cuerpo y a la mente les gustan los horarios, la planificación y saber lo que vamos a hacer en cada hora del día siguiente. Esto da una sensación de seguridad y, en consecuencia, aporta tranquilidad mental y reduce el estrés.

Además, al tenerlo todo bajo control, podemos concentrarnos prioritariamente en las tareas del día a día y en el trabajo. Dado que los autónomos adoran su profesión, trabajar es una gran satisfacción, especialmente tras una crisis económica como la sufrida durante la pandemia.

El mes de los objetivos y los proyectos

La carga de trabajo para un freelancer disminuye durante el verano, eso es evidente. La mayoría de los clientes que proponen proyectos a los autónomos están de vacaciones y, por lo tanto, los proyectos se aplazan hasta la vuelta al trabajo.

Muchas empresas aprovechan el final de las vacaciones para planificar, concebir y fijar nuevos objetivos. Esto se traduce normalmente en nuevos proyectos para los trabajadores independientes. Es por ello por lo que la prospección se vuelve una tarea fundamental y necesaria para el mes de septiembre (aunque no debemos dedicarnos exclusivamente a esto).


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Traductores y el bilingüismo

Desafortunadamente, en el sector de la traducción (y de la interpretación), ha aumentado en los últimos años una intrusión profesional que ha afectado a todos los traductores profesionales en general.

Traductor ≠ Persona bilingüe

En la etapa de búsqueda de nuevos clientes, todos los traductores han recibido alguna vez una respuesta (o varias) bastante similar: « Mi hermana es totalmente bilingüe », « He estudiado en el extranjero, soy bilingüe » o « Tenemos empleados bilingües que pueden traducir nuestros documentos ». Parece existir una « leyenda urbana » que afirma que una persona bilingüe es automáticamente traductora, pero la verdad es que no es así: el bilingüismo solo es una parte de la profesión del traductor.

Mientras que la traducción es una profesión que necesita varios años de estudios y de experiencia, lo que implica un dominio (especialmente gramatical y cultural) de dos idiomas, el bilingüismo es una competencia personal adquirida (generalmente desde temprana edad) que da a una persona la capacidad de desenvolverse cómodamente en cualquier situación social en dos idiomas distintos.

Es cierto que la mayoría de los traductores son bilingües, pero esto no sirve en el otro sentido, ya que una persona bilingüe no se convierte automáticamente en traductora. Por ejemplo, una persona bilingüe normalmente no cuenta con los conocimientos gramaticales necesarios para poder traducir un texto sin ningún error.

Traductores y bilingüismo

Las cualidades de un verdadero traductor

Además de hablar fluidamente en otro idioma, el traductor debe presentar otras cualidades igual de importantes:

Cultura general y curiosidad

Para ser un buen traductor, es necesario leer y aprender continuamente. Los clientes piden traducir sobre diferentes temas, por lo que pasará horas y horas leyendo periódicos, revistas y otros documentos para satisfacer su sed de aprendizaje.

Buena redacción

Sin dejar de lado el contenido original, el traductor debe escribir de forma fluida y accesible. Evitar construcciones pesadas, faltas de ortografía o de sintaxis es fundamental en esta profesión. A veces, el traductor deberá vestirse de redactor o incluso de escritor.

Polivalencia profesional

Por supuesto, la actividad principal del traductor es la traducción. No obstante, cada traducción incluye varias etapas: determinación del contexto y del lector, verificación de las fuentes, traducción, relectura, presentación, entrega… Se trata de un profesional polivalente.

Habilidad y experiencia

Sí, la experiencia es importante en todas las profesiones, pero no fundamental. Sin embargo, para aplicar los términos adecuados y ofrecer una traducción de máxima calidad, los traductores tienden a especializarse en ciertos temas específicos (literatura, marketing, deporte, animales, música…).

Flexibilidad y adaptación

Un traductor profesional debe entender la finalidad del texto y adaptarse para identificar las sutilidades y mantener el nivel técnico del contenido. El objetivo no es expresar la idea y las intenciones del traductor, sino las del cliente.


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