Traductores y el bilingüismo

Desafortunadamente, en el sector de la traducción (y de la interpretación), ha aumentado en los últimos años una intrusión profesional que ha afectado a todos los traductores profesionales en general.

Traductor ≠ Persona bilingüe

En la etapa de búsqueda de nuevos clientes, todos los traductores han recibido alguna vez una respuesta (o varias) bastante similar: « Mi hermana es totalmente bilingüe », « He estudiado en el extranjero, soy bilingüe » o « Tenemos empleados bilingües que pueden traducir nuestros documentos ». Parece existir una « leyenda urbana » que afirma que una persona bilingüe es automáticamente traductora, pero la verdad es que no es así: el bilingüismo solo es una parte de la profesión del traductor.

Mientras que la traducción es una profesión que necesita varios años de estudios y de experiencia, lo que implica un dominio (especialmente gramatical y cultural) de dos idiomas, el bilingüismo es una competencia personal adquirida (generalmente desde temprana edad) que da a una persona la capacidad de desenvolverse cómodamente en cualquier situación social en dos idiomas distintos.

Es cierto que la mayoría de los traductores son bilingües, pero esto no sirve en el otro sentido, ya que una persona bilingüe no se convierte automáticamente en traductora. Por ejemplo, una persona bilingüe normalmente no cuenta con los conocimientos gramaticales necesarios para poder traducir un texto sin ningún error.

Traductores y bilingüismo

Las cualidades de un verdadero traductor

Además de hablar fluidamente en otro idioma, el traductor debe presentar otras cualidades igual de importantes:

Cultura general y curiosidad

Para ser un buen traductor, es necesario leer y aprender continuamente. Los clientes piden traducir sobre diferentes temas, por lo que pasará horas y horas leyendo periódicos, revistas y otros documentos para satisfacer su sed de aprendizaje.

Buena redacción

Sin dejar de lado el contenido original, el traductor debe escribir de forma fluida y accesible. Evitar construcciones pesadas, faltas de ortografía o de sintaxis es fundamental en esta profesión. A veces, el traductor deberá vestirse de redactor o incluso de escritor.

Polivalencia profesional

Por supuesto, la actividad principal del traductor es la traducción. No obstante, cada traducción incluye varias etapas: determinación del contexto y del lector, verificación de las fuentes, traducción, relectura, presentación, entrega… Se trata de un profesional polivalente.

Habilidad y experiencia

Sí, la experiencia es importante en todas las profesiones, pero no fundamental. Sin embargo, para aplicar los términos adecuados y ofrecer una traducción de máxima calidad, los traductores tienden a especializarse en ciertos temas específicos (literatura, marketing, deporte, animales, música…).

Flexibilidad y adaptación

Un traductor profesional debe entender la finalidad del texto y adaptarse para identificar las sutilidades y mantener el nivel técnico del contenido. El objetivo no es expresar la idea y las intenciones del traductor, sino las del cliente.


¿Busca un traductor profesional para su proyecto? Pida su presupuesto gratuito y personalizado.